sábado, marzo 18, 2006

Kamara en mano

De cuando la política se hace por TV.

Por: Vanesa Oddi



EL senor K puso al servicio de su esposa un aparato fenomenal. Frente a una platea cada vez más desideologizada, el marketing se convirtió en el único instrumento que trata de ligar política y sociedad. La imagen prima sobre el discurso. Los paradigmas del poder se transforman en un sentimentalismo visual perfectamente cuidado por profesionales que arman y desarman candidatos.
El lanzamiento de la campaña nacional del Frente para la Victoria, es la más pura evidencia de cómo un espacio masivo se convierte en un estudio de televisión, a merced de quien va a usufructuarlo desde la primera plana. Una Cristina solemne, milimetrada, cantando el Himno con la mano derecha sobre su corazón, mientras los demás dirigentes levantaban los dedos en V. La desperonización que le imprime el matrimonio a la campaña resulta patente; luego las cámaras hacen el resto. Nada de mostrar militantes exaltados ni dirigentes que ayer estuvieron con “ lo viejo” y hoy representan “lo nuevo”. Corrido el telón, los candidatos estaban formados como esa foto que suele sacar una revista a los personajes del año. Las cámaras se detenían cuando la primera dama sostenía un discurso casi coloquial con su marido. Los primeros planos permiten al espectador común ver lo que nunca podría en un acto de campaña, generando una sensación de proximidad que lo hace partícipe de un escenario en el cual no está físicamente. Se descartó con toda intención la simbología tradicional peronista. Los íconos visibles no hablaban de un acto partidario. La única reminiscencia funcional pareció ser la fórmula Perón- Perón, pero con cambio de apellido. Se dice que una imagen es más elocuente que una palabra. Nos mostraron cuál es la preferencia política de Kirchner. Pero cuando se está en el gobierno las cosas son diferentes. Como diría Germano: “ el mejor marketing es una buena gestión”. Hasta las acciones más minuciosamente planificadas se diluyen frente a la primera polémica a la hora de gobernar. La necesidad de Kirchner de focalizar enemigos “está saturando” a la sociedad. En la era de la videopolítica, los cerebros del presidente también llevan la delantera, imponiendo no sólo la agenda discursiva sino las formas televisadas de comunicar. Salvo la izquierda candorosa con su iconografía estereotipada, ya nadie utiliza la calle para masificar sus propuestas. Tampoco la “oposición” innova, sino que corre detrás de lo que el señor K y su equipo pretenden instalar. Lo del miércoles en Newell´s, fue otra demostración de poder.