sábado, marzo 18, 2006

Verguenza ajena




Por: Isabel Gomez

Si algo hay que reconocer al PP es que sabe utilizar las palabras. Los miembros del partido, reunidos este fin de semana en Madrid, discuten nuevas propuestas para reconstruir su imagen de partido de “centro reformista”, a fin de encarar las elecciones generales de 2008 desde una posición que no dé vergüenza ajena.
En su primera proclamación asumen con orgullo la tradición liberal de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812. Y en liberal está el truco: liberal suena a libertad. Pero no sólo no significa eso, sino que en Cádiz lo significaba aún menos. El liberalismo español del siglo XIX, como el del resto de Europa y América, despreciaba a las mujeres, a los negros, a los indígenas, a todos los que contaban menos de una determinada renta. ¿Ese es el liberalismo que proclaman? Pues vamos listos. ¿La Constitución de Cádiz? ¿Aquella que estaba sometida al arbitrio de un monarca absoluto y nefasto? Cada vez vamos peor. Y todo empeora aún más si seguimos leyendo sobre las propuestas del partido. El redactor del Ideario popular no tiene nada que envidiar al redactor de los discursos del señor Bush. Humanismo cristiano, limitación del estado de las autonomías y centralización del poder político, aumento de la seguridad, bajada de impuestos, ni hablar del intervencionismo económico... Así, su hipotético gobierno se ocupará de las cuestiones políticas, mientras que la sociedad civil tratará de apañárselas como pueda en temas como la sanidad (privada), el empleo (escaso), el medio ambiente (en extinción). Menos mal que se van a ocupar de lo que importa a la gente.